viernes, 25 de abril de 2008

INFORME "S.O.S. RACISMO", 2008


S.O.S. Racismo es una organización surgida como oposición activamente a toda forma de racismo y xenofobia, entendidas como cualquier discriminación o segregación, sea esta individual, colectiva, o institucional, a causa del color de la piel, del origen, o de las costumbres de las personas. Reivindicando en cambio, el respeto y la comprensión, concretadas en la igualdad de derechos y de trato para todas las personas. Distribuida en federaciones territoriales, cada año publica un informe donde se da repaso de la situación de los derechos humanos en lo referente al hecho inmigratorio en Europa y, más en concreto, en España.
Recientemente ha salido publicado el correspondiente al presente año, que se ocupa de lo sucedido en esta materia durante 2007. El resultado está disponible en internet, y no deja precisamente en buen lugar a las políticas del estado español relativas al tema. Partiendo de esa base, he aquí una especie de decálogo personal, que aporta algunas ideas propias que contribuyan al debate:

1.- La falta de capacidad e imaginación, tanto de la Unión Europea como de España, para elaborar estrategias realistas en materia de inmigración resulta descorazonadora, pues se opta por combatir el fenómeno migratorio en lugar de regularlo.

2.- La obsesión de convertir Europa en una fortaleza inexpugnable en el control de sus fronteras marítimas ha ocasionado en 2007 la muerte documentada de 1.861 personas, aunque se sabe que la cifra real es considerablemente más alta. La Unión Europea reconoce que en los últimos cinco años han perecido en las aguas que separan África de Canarias y Gibraltar unas 10.000 personas.

3.- El endurecimiento en España de las políticas de control de fronteras y repatriación de personas en situación de irregularidad parece no tener fin: El Ministerio del Interior presume de eficacia en la llegada de cayucos y pateras a las costas españolas, mientras que fueron 876 las muertes documentadas de personas en las aguas que separan Canarias de África. El triunfalismo del gobierno, obvia que los ahogados han sido muchos más (se calcula que uno de cada tres cayucos no llega a su destino), a lo que hay que añadir el drama humano de miles de subsaharianos “invisibles” que esperan la oportunidad de salir del continente en unas condiciones pésimas, al encontrarse bajo la supervisión de gobiernos que no se caracterizan precisamente por su respeto a los derechos humanos.

4.- Resultan desconcertantes las limitaciones del estado español en lo referente al derecho de asilo en determinadas situaciones. No parece haber un criterio claro sobre cuales han de ser las condiciones políticas y sociales que dan derecho a solicitarlo. Especialmente grave es lo sucedido el pasado año con barcos de inmigrantes asiáticos, a los que se les ha impedido el acceso a España optando por mantenerlos en condiciones infrahumanas en países terceros, mientras que se negocia la repatriación con los de origen, donde en general no se respetan los derechos humanos y se desconoce cómo serán tratados al regresar.

5.- El gobierno parece obsesionado con la repatriación de inmigrantes irregulares. En 2007 hubo 75 vuelos fletados, un 6% más que el año anterior. Se han llevado a cabo en condiciones cuando menos susceptibles de repulsa. Existe un Protocolo para el traslado de estas personas, que autoriza la utilización de “lazos de seguridad” a plena vista del público, pasajeros y tripulación, así como la utilización de “grilletes metálicos”, “capuchas” y“cascos”, “correas de sujeción” y “camisas de fuerza”. Imaginemos la indignación de la opinión pública si ciudadanos españoles fuesen tratados de igual manera en otro país, sin haber cometido delito alguno, excepto haber entrado de manera irregular.

6.- Se mantiene el espíritu profundamente discriminatorio de la Ley de Extranjería y su Reglamento de Ejecución, que son la base de la cronificación del carácter irregular de la mayoría de la población extranjera establecida en España. La estancia ilegal no es una condición buscada por el emigrante, sino que se explica por la falta de mecanismos legales de entrada, la política de visados, la rigidez de los procedimientos para las autorizaciones de trabajo y su incompatibilidad para regularizar el mercado laboral.

7.- En septiembre de 2007 diversos cálculos estimaban que el número de extranjeros en situación irregular en España era de 500.000, parecida cifra a la que había antes del proceso de regularización promovido por el gobierno. No se sabe qué hacer con ellas, ni pueden acceder a políticas de igualdad y protección sociales. Se opta así por la invisibilidad legal de estas personas. Desde las organizaciones de Derechos Humanos se piensa que la democracia ha de avanzar hasta superar la vinculación entre ciudadanía y nacionalidad y plantear un nuevo concepto de ciudadanía vinculado a la residencia.

8.- En 2007 se ha agravado también la situación de los inmigrantes menores de edad, con numerosas irregularidades en su protección y tutela. Hasta tal punto, que el Defensor del Pueblo hizo llegar una queja al Consejo General del Poder Judicial, mediante la cual ponía al descubierto algunos incumplimientos de la ley por parte de policías y jueces a quienes acusaba de tratar como adultos a menores extranjeros llegados a Canarias. A este respecto ha de destacarse el colapso de los centros de internamiento en las islas, que ha conducido numerosas irregularidades y vulneraciones de derechos.

9.- Venimos experimentando un preocupante aumento en el nivel de racismo social. Las denuncias por agresiones o discriminaciones a particulares por casos de intolerancia han llegado a un 28% del total. El tratamiento que determinados medios de comunicación y algunos discursos políticos, al amparo de la última contienda electoral, ha contribuido a crear un clima de rechazo que no debe ser minimizado. Apostar por la pedagogía, la responsabilidad ética y el incremento de los presupuestos sociales es la única forma de evitar conflictos en el acceso de la población a los escasos recursos del estado de bienestar. La vulnerabilidad del colectivo inmigrante regular en el mercado de trabajo es alarmante. La mitad trabajaba en 2007 en España con contratos temporales. Además, el estado español era de entre los países desarrollados el que más desaprovechaba la formación profesional del inmigrante. Según datos de la OCDE, el 45% trabajaba en empleos por debajo de su formación académica.

10.- En al ámbito educativo, la integración del alumnado extranjero es uno de los grandes retos del sistema educativo español. A inicios del curso 2007/08, las escuelas públicas acogían el 69% del alumnado de origen extranjero frente al 31% que se escolarizaba en centros privados y privados-concertados. Además, el peso de recibir alumnado extranjero suele recaer en centros concretos de determinadas zonas que concentran un mayor nivel de población extranjera. Se hace necesario apoyar al profesorado, con medidas que impliquen implementar la integración de este tipo de estudiantes en el sistema y en la dinámica de los centros.

En resumen, aunque es cierto que no existen recetas perfectas, la situación del tema de la inmigración en España está muy lejos de ser la ideal. Coexisten ya en este país colectivos en diferentes estatus del proceso inmigratorio: Hijos e hijas de familias inmigradas nacidos o crecidos aquí y por lo tanto, ya españoles de hecho y derecho. Llegada de personas a través del reagrupamiento familiar. Llegada de nuevos inmigrantes, ilegales o no: El reto es conseguir la igualdad de derechos y oportunidades de todas las personas que convivan dentro de las fronteras del Estado español, independientemente de su origen. En juego está la cohesión de esta sociedad para el futuro.

2 comentarios:

Santiago Chiva de Agustín dijo...

Hola.
La inmigración tiene una cara humana; me ha gustado la movilización que -por encima de ideologías y creencias religiosas- han hecho en el Reino Unido el grupo “Strangers into Citizens”. Austen Ivereigh, su principal promotor ha explicado en Granada el pasado fin de semana cómo han logrado que los tres principales candidatos para la alcaldía de Londres de las municipales que se celebran –el conservador, el laborista y el liberal- apoyaran su propuesta, que la Cámara de los Comunes la haya discutido y que el partido liberal la haya hecho suya.
Su planteamiento no es solidaridad ingenua sino puro pragmatismo británico: sacar del limbo legal en que se encuentran cientos de miles de personas que nunca podrán ser repatriadas por el inmenso coste que supondría. No es una tarea popular: la objeción que se le pone -el posible efecto llamada de una medida como ésta- es seria. Sin embargo la propuesta humanitaria es compatible con la fortaleza del Estado en el control de fronteras y contra la delincuencia. Un ejemplo de movilización ciudadana desinteresada del que los españoles podemos aprender mucho…

Santiago
http://opinionciudadano.blogspot.com/

Paco dijo...

Gracias por tu aportación, Santiago. La verdad es que no existen recetas mágicas para un tema tan complicado, pero la realidad de lo que estamos viviendo es tan injusta que cualquier idea que suponga un poco de aire fresco es bienvenida. Un saludo, amigo.