Vuelves a la madre
pero no hay un cuerpo
ningún límite de piel
que la contenga
ningún recuerdo
de ella en los espacios
no hay volumen
no hay rastro
no hay sonido.
Han pasado los años
maremotos de olvido.
Sin embargo
tú vuelves
siguiendo
el magnetismo
de la tierra
al círculo de fuegos
conocidos
y no buscas
lo que no puedes encontrar.
Buscas la anécdota
mil veces repetida
los ojos que te escuchan
desde dentro
el acento que sabe
a compartido
las sesiones de juicios
suspendidas
la certeza franca
de las noches
la seguridad de ser mirado.
Es la ternura
cuando regresas
a la matria.

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