Que nadie se atreva a decirte
que no hay lugar para ti.
Que los caracoles
no están bien vistos porque
nunca ganan las carreras.
Así que lee sin prisa,
separando si es preciso
las sílabas de las letras.
Cuenta con los dedos,
si de memoria te haces un lío.
No te preocupes
si cuando vayas
a clases de informática
no entiendes las instrucciones
o haciendo gimnasia
se te enredan los pies.
Disfruta si te gusta
inventar historias y perderte
más allá de las nubes,
por encima de la estratosfera,
en el Reino de Babia,
la tierra de los vagos,
los meditabundos, los distraídos.
Ese paraíso donde
la entrada es libre,
pero llegan muy pocos.
A tu abuelo le encantaría
que fueras una planta exótica
que crece despacio y puede
llegar a ser muy hermosa
y dar flores únicas.
Pero eso también es secundario,
solo necesitas tiempo
para jugar y llenar
de trastos inútiles
la maravillosa casa vacía
que llevarás a cuestas
mientras dure tu infancia.
Eso es lo único que importa
hoy que cumples cinco años.

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