Tengo muy bajo
el umbral del dolor
siempre me lo han dicho.
No soporto ver
un buitre que espera
a que acabe de morir
un niño hambriento.
Ni soporto la mirada
de una madre
que ve llorar al hijo
que se le muere en brazos.
No me llegan las fuerzas
para mirar al viejo
tirado en una esquina
o a la que pide en la puerta
del supermercado.
No tengo aguante
para escuchar
los discursos del poder
de siempre
ni los te quiero entre cojines
que llevan la navaja
en el relleno.
Tengo el umbral del dolor
en el mismo punto
en que tengo
el de la vergüenza.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Eres libre para realizar tu comentario pero, por favor, procura ser respetuoso. Y gracias por colaborar...