Dicen que en esta
roca fría y áspera,
en sus concavidades,
construiré un hogar.
Que debo amontonar
ramas y hojas
para dar calidez
al suelo umbrío
que verá nacer
a otros como yo,
vástagos de mi hambre
a los que deberé
enseñar a graznar,
a precipitarse
sobre los restos del banquete.
Pero preferiría
seguir trazando círculos
sin sentido aparente,
detenerme allá
donde me plazca,
donde el destino ponga
una mirada muerta
en mi camino.
Y nunca podré entender
que los humanos
usen mi nombre
como un insulto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Eres libre para realizar tu comentario pero, por favor, procura ser respetuoso. Y gracias por colaborar...