TARZÁN
No sé leer.
Casi no sé hablar.
Me comunico
con lo que llaman fieras
y me desplazo
sobre lomos amigos.
De liana en liana
recorro la selva
como un rey
para llevarte
los primeros frutos
y el agua cristalina,
para verte,
con tu falda corta,
con el pelo suelto,
para poderte tocar
y de esa manera
asegurarme
de que el milagro existe.
JANE
Llegué, recta la falda
y almidonado el pelo,
desdeñando pretendientes
y buscando aventura.
Pero te dejaste ver,
balanceándote
entre las copas
de los árboles,
con el brillante
torso desnudo,
la sonrisa
sin contaminantes
y una estatura de jefe
que sabe imponer justicia.
No me importó
si sabías leer
porque,
poderoso en la selva,
me conquistó tu ternura.
Contigo aprendí que yo
también sabía amar.


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