Me despierto.
Me siento al borde del colchón
al borde de este país
al borde de esta galaxia.
Qué distinto
es el silencio de esta hora
al ruido del mundo.
Qué asombro:
el rostro dorado del día
el canto rizado de los gallos
el aire que penetra mi cuerpo
que mi cuerpo expulsa
para enseguida
aspirarlo de nuevo.
Qué espanto es vivir.
Qué maravilla.

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