jueves, 4 de septiembre de 2008

NAVEGANTE


Profundidades de piel,
mar de sensaciones
para el ajado marinero,
celebrando su arribada
al puerto que es tu cuerpo
mientras le guían
los faros de tus ojos,
para atracar dichoso
entre los salinos recodos
que te circunscriben.
Me pregunto cómo es posible
esa pócima mágica
que sale de tu boca
cuando se posa en la mía,
y de que magma interior
han nacido los pardos cráteres
que culminan de belleza
las cimas de tus senos.
Quisiera que las palabras
trasciendan
más allá de tus límites,
y se internen suavemente
en el proceloso mar
de ese sexo que me llama...
Navegarían hacia el paraíso
que custodian tus muslos dorados,
para dejar un ramillete de caricias
pulidas por el sol del verano.
Anclaría en las profundidades
de la carne palpitante
para loar tu dignidad marina,
mientras eslabones de viento
nos tenderían señales de deseo
y una corriente impetuosa
arrastraría nuestros cuerpos
sobre lechos empapados de arena.
Y cuando el aire estallase
en un horizonte de colores
sobre el blanco de las sábanas,
el universo encallaría
en nuestra cama despierta,
podría beberme las estrellas
que yacen en tu espalda
mientras el mar se hace sosiego
y las luciérnagas danzan
una sensual canción
que habla de entregas y ternuras.

2 comentarios:

вєιñα dijo...

Pasión, lo que tuve anoche
(=

Pacogor dijo...

Cuantas incógnitas contiene esa frase...