No podré salvar
ninguna vida
no podré detener
ninguna bala,
en ese sentido
no soy nadie y vago
por el cementerio
de mis sentimientos,
busco palabras
que no existen,
corro en ayuda
de los que no siquiera
tienen la oportunidad
de solicitarla,
aunque fuese
en un rescate tardío
qusiera llegar
aunque se muy bien
que es imposible,
así que derramo mi desgarro
en un estéril poema
que los muertos
ya jamás podrán leer
y, desde luego, tampoco
lo harán sus asesinos.

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