martes, 31 de mayo de 2022

POESÍA: EL GATO Y YO


Un gato en las afueras de casa

me ve y viene corriendo

en busca de una caricia

porque soy el único ser humano 

con el que se relaciona. 

Y, mientras lo hago,

resulta imposible

dejar de reflexionar sobre

esta responsabilidad adquirida.

 Ser el que le ha puesto un nombre, 

el que juega con él,

el único que puede

darle consuelo cuando

está triste, aunque no sepa

la razón que le ha llenado

los ojos de melancolía.


¿Su tristeza la causa

el viento que no se para?

¿Hace el viento fuerte

llorar a los gatos?

¿Los enloquece hasta el llanto?

Nadie habla sobre ese tema,

que a mi no deja de inquietarme.

Mi vida está siendo un viaje

hacia la fascinación humana

por los gatos.

Me hace sentir bien

el saber que podré acariciar

a este animal tan lleno

de vida y que viene

hasta mi puerta cada día.


Todo esto lo pienso

mientras jugamos,

mientras miro cómo

su cuerpo salvaje

se estira y ronronea

bajo la acción de mis manos.

Hay amistades que son

un milagro en si mismas, 

Ni este gato ni yo

hemos dado nada por hecho, 

ni nada por perdido.

Pero cuando nos miramos

mutuamente a los ojos,

sabemos lo que sentimos. 


Por cierto, se llama Pulga, 

y tengo el honor de ser su amigo. 


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