lunes, 16 de mayo de 2016

EL CUCHILLO







El cuchillo recorta
circularmente la naranja
bajo su cáscara.
Hace correr el jugo
entre el filo y la pulpa,
marcando el cauce
de un camino líquido
que rodea a la fruta
para venirse a mi mano.
Cuando ejecuto pausado
esa maniobra,
pienso que algo terrible
ocurrirá con mi corazón
si tu amor fuera un cuchillo
que lo hiciera caer en desgracia.
Ese movimiento giratorio,
ese descascarar en crudo
para llegar al brillo de la pulpa,
daría con la parte
más débil de un hombre
y la desnudez de su sangre
brotaría hasta manchar sus ojos
de la manera más dolorosa.
La diferencia la marcaría
el movimiento de tus manos
porque la fruta gira
entre mis dedos
para que su carne se abra
por entero a la luz.
En cambio, un corazón
se pudre si no se lo corta
en el momento preciso.
Queda dudando lejos,
cavado en una ruina oscura,
a treinta y pico centímetros
por debajo de la boca
ya eternamente abierta
pero sin respirar ni comer nada.