martes, 20 de marzo de 2012

CÓMPLICES

Cuando lo escribo
la felicidad pasa a ser
un estado del alma
que penetra
hasta en los huesos...

Pero cuando lo lees
es algo parecido
a alcanzar la gloria
por ver la expresión
que tu semblante refleja...

Y cuando lo comentamos
el hechizo circula
entre las sensaciones
que despiertan
tus opiniones y las mías...

Experiencias de emoción
que nos condenan
por ser cómplices
en el delito flagrante
de sublimar la poesía
y que sin duda nos llevan
a ser un libro abierto
que sabe que aún queda
lo mejor por escribir...

1 comentario:

Mónika Rasco Parra dijo...

No hay palabras, ¡no! Me he quedado sin ellas. No, no,... ¡Me habéis dejado sin ellas! Llegué a este blog por la imagen de un libro abierto, con sus páginas al aire, en movimiento, expandiendo a los cuatro vientos una tentación que me arrebataba el alma e, inevitablemente, caí en ella como si verdaderamente me estuviera hundiendo en sus páginas, como un niño de diez años cuando se lanza al agua, disfrutando. Y aparecí en CÓMPICES. Qué estremecimiento, qué abertura en diagonal oblicua del alma para dejar al descubierto, a flor de piel el Sentimiento.
Gracias. He dado con un gran tesoro y me siento afortunada.