viernes, 18 de febrero de 2011

TRANSFORMACIONES



El mundo es un espejo
donde aprender a mirarnos:
Conforme la cerilla consume
una vida corta pero intensa,
más sabe de sí misma y su destino,
del fulgor perecedero que atesora
y de su fugaz paso por el mundo.
Muy al contrario las rocas
que van puliendo sus aristas
entre los dedos del viento
o en brazo de las mareas
tienen tiempo de aprender
todo lo que su aparente
y primitiva solidez le delimita
antes de consumirse en arena.
Ser escombro es una forma
de conocernos a nosotros mismos
y dejar que lo viejo derive
hacia el no ser que seremos,
así el alma se renueva
alimentándose de la ruina
cual si fuera un recién nacido,
hijo de tu sangre y de tus genes.
Ya seas cerilla o seas roca,
estás obligado a transformarte
y descubrir por ti mismo
la luz que ilumine tu camino.

1 comentario:

Antoniatenea dijo...

Ser en el futuro escombro es un hecho...descubrirte a ti mismo en ese camino, tal como dices, es nuestro auténtico objetivo.