miércoles, 24 de febrero de 2010

CAZADORES DE PALABRAS


Una de mis mayores satisfacciones es la biblioteca. Una herencia de mi abuelo, al que le encantaba leer. En mi memoria siempre está presente con un libro en la mano. Lo recuerdo sentado cada día en el sillón junto a la ventana, aprovechando la luz mortecina del atardecer.
Mi abuelo también tenía un gato, compañero inseparable en sus aventuras lectoras. Aunque el animal era un poco golfo y se pasaba la mayor parte del día en la calle, nunca faltó a su cita literaria de las seis. Era como un acuerdo tácito entre los dos, y que ambos disfrutaban por igual. Mi abuelo cogía el libro que descansaba encima de la mesa y lo abría con parsimonia aspirando el aroma del papel. Mientras, el gato se acomodaba sobre sus rodillas.
-¿Empezamos la cacería, Shakespeare?.
Un ronroneo suave y mimoso le respondía.
Y comenzaba a leer en voz alta. El gato negro aguardaba, expectante, a la caza de palabras. Palabras que una vez atrapadas por sus garras caían suavemente sobre la alfombra, dejando el suelo lleno de maravillosas historias.

5 comentarios:

Ana María dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ana María dijo...

Una de las maneras de contar algo verdadero es bajo el disfraz, pudoroso y elegante, de una invención.

Estas letras te identifican. Identifican al verdadero amor que siempre está contigo : "las palabras", las compañeras inseparables que hacen que todo lo que te sucede, inicialmente sin significado, lo acaben teniendo.

Escribano, escribiente, escribidor, escritor, inventor, soñador de historias frente al papel en blanco... Sigue deleitándonos con tus correrías, tus recuerdos, y tantos pedazos de tu alma.

Ana María dijo...

Ah!! La culpable de la entrada suprimida soy yo. Porque queriendo decir lo que finalmente dije, me enrollé de tal forma que no entendía nada. Así que, borrón y vuelta a empezar...

Como verás, a mí las palabras se me resisten.

PD.: Me encantó el nombre escogido para el gato!!

Pacogor dijo...

Así que hoy ha sido un 3x1... Sinceramente, no me quejo de la oferta. En cuanto a la manera de definir al autor, si se le diera a elegir apuesto a que optaría por la de artesano de las palabras.
Le da un aire poético que le viene al pelo... del que carece. Juasss

Ana María dijo...

"Artesano de la palabra"...
¡¡Qué bonito!!
Y lo de que careces de pelo... Ja,ja,ja, ¡me encantas cuando te pones divertido...!