domingo, 21 de febrero de 2010

CAMINO DE ROSAS


Sonreías y yo admiraba tu sonrisa
protegido en la barrera del anonimato.
Puede que alguna vez tú también me miraras,
pero en realidad no me veías.
Y me gustabas. ¡Vaya si me gustabas!
pero era de una manera
huidiza, tímida y confusa.
Me bastaba con estar cerca
para ver salir el sol a través de tus ojos,
esos órganos claros y alegres,
que dibujaban insoslayables cataratas
sobre los surcos de mi corazón.
Y resultó que un día me hablaste,
sorprendentemente tu sonrisa se hizo amiga,
pero aún así mi boca cobarde
sólo sostiene palabras forzadas,
pues nunca habrá siquiera
un gesto indicativo de lo que siento.
De verdad que no me importa,
está bien así porque me basta
que ese incandescente enigma
que brota de tus labios llegue a mi vera,
es un regalo que me prende con el brillo
de cada nuevo encuentro.
Ahora sonríes cuando me ves
y en esa estela de humanidad
que dibujan tus labios al saludarme,
está el camino de rosas
que pretende recorrer mi vida.

6 comentarios:

jvid dijo...

perfecto sentido y sensibilidad.

Pacogor dijo...

Gracias

Ana María dijo...

¡Qué regalo más bonito!!! No hay mejor manera de empezar la semana... Ya estoy sonriendo...
Una sonrisa amiga que sale a tu encuentro no porque tú la busques, sino que se da gratuita, abierta, humildemente...
Uhhh, una sonrisa con el poder transformador de cambiar las espinas por rosas y transportarte a un mundo aparte...

Gracias

Pacogor dijo...

No puedes imeginarte, Ana, las satisfacciones que me ha dado esto de lanzarme a escribir... He conocido gentes de medio mundo a las que el simple hecho de leer lo que he escrito les ha servido de ayuda en momentos negativos de su vida. Gente que se ha emocionado, que ha llorado y ha reído conmigo sin nisiquiera conocerme. Eso es gratificante y terrible a la vez. Lo más hermoso de la poesía está en ni siquiera hacerte una idea previa del poder que lleva implícito un poema...
Te digo esto porque antes de que tus comentarios aparecieran, este blog ya me había dado mucho más de lo que yo le he dado a él. Pero ahora... Quiero darte yo también las gracias públicamente. A veces me abrumas.

Ana María dijo...

Por favooorrrr...¡no se merecen!

Siempre un placer leerte, sonreir, llorar, reflexionar y, sobre todo, conocerte.

Aunque mantener el blog te pueda resultar agotador menos mal que te compensa cuando te llegan los sentimientos y opiniones desde el otro lado, y así, ¡¡ganamos todos!!

Un abrazo

Pacogor dijo...

Pues compensa. Siempre compensa... Es uuna cosecha realmente extraordinaria. Y no se por qué, pero da la impresión de que me conoces mucho más de lo que aparentas...