viernes, 22 de enero de 2010

RECIÉN NACIDA


No te imaginas lo que significa
la locura del mundo al que llegas.
Ahora, que estás a punto
de ser un acontecimiento vital para tus padres,
me arriesgo a dejarte algún razonamiento
a sabiendas de lo poco
que sirven a veces los consejos
en este manicomio al que te incorporas:
Lo primero, lo más importante de todo,
será comprometerse en la esperanza
de encontrar el amor,
en esa búsqueda no desfallezcas nunca.
Tampoco dejes que la tristeza
te imponga sus condiciones,
pues tienes la obligación de ser feliz,
de vivir con aire festivo en el espíritu,
dejar que el viento te empuje el alma
hacia lo mejor de la Existencia,
y crear la melodía de tu destino.
Tras el esfuerzo que ha supuesto nacer
sentirás la inmensidad del amor materno.
Tras la primera sonrisa,
después del primer berrido,
respirarás gentes, voces, ruidos...
Y espero que poquito a poco
adquieras la sensibilidad necesaria
para percibir la belleza
en las notas sueltas de una guitarra que gime,
o sepas distinguir
que las sombras tienen destellos de alegrías.
Si hace falta no dudes
en nadar contra la corriente,
porque nada será más importante que tú
cuando de las convicciones se trate.
No te dejes llevar,
adquiere la hermosa costumbre de pensar,
porque ahora, tan chiquitita como eres,
te imagino libre para llenar el saco
de tus decisiones con aciertos propios,
o los errores que inevitablemente
todos cometemos.
No olvides ser solidaria,
porque siempre hallarás manos
pidiendo ayuda,
y cuando la damos nos estamos ayudando
a nosotros mismos.
Me darás una alegría cuando sepa
que te encuentras volando hacia el infinito,
traspasando las barreras de las desconfianzas,
los escepticismos y los prejuicios
y habiendo elegido la única dirección
que acabará por ofrecernos el secreto de la vida:
la de ser simplemente una persona buena...

5 comentarios:

Fanti De Carlo dijo...

recién llego acá, vi mucha poesía propia, no sé si las imágenes tb lo son xq es común q no, pero en fin, lo q descubrí fueron puntos de vistas similares a los míos pero desde un tipo más grande, asi q se puede :) salud

Pacogor dijo...

Gracias, amigo. Alguna imagen es propia, la mayoría no, aunque procuro reproducir la autoría siempre que puedo. Y celebro que tengamos puntos de vista similares. Ya que en internet se emplea mucho el término 'virtual', pienso que nos viene al pelo para definir también las fronteras. A pesar de las distancias, los muros y las vallas, tenemos algo que nos une... Es magnífico, ¿no crees?

Ana María dijo...

Lo primero, darle la Bienvenida a esa niña de tu poema, y las felicitaciones a sus papis.
Lo segundo, decirte Paco que este poema me ha embargado de emoción al revivir el nacimiento de mi hija. Por primera vez en mi vida sentí que estaba en el lugar exacto y en el momento indicado. No puedo encontrar palabras que hagan justicia a la emoción de aquel instante...
Años después, cuando mi niña empezó al colegio, la profe preguntó a los padres qué deseábamos para nuestros hijos el día de mañana...Contesté exactamente lo que tú: que sea una persona buena y que encuentre su propio camino...

Pacogor dijo...

Es evidente, Ana, que un amigo muy cercano acaba de ser padre. Ese es el orígen del poema. Él es relativamente joven, y la recién nacida es su primera hija. Desde hacía un par de meses nuestro tema de conversación principal era sobre si debía estar presente en el momento del nacimiento. Mi amigo dudaba, más que nada por si en un determinado momento podía convertirse en un estorbo en lugar de servir de apoyo y ayuda. Es normal. A todos se nos ha pasado por la cabeza la posibilidad de que los nervios nos puedan. Mi consejo siempre era el mismo, y ahora que todo ha pasado y ha vivido en primera persona el acontecimiento, veo reflejada en él mi propia experiencia, al escuchar cómo lo cuenta.
Te aseguro que fue extraordinario verla llegar al mundo. Ocurrió hace 22 años, y el recuerdo es tan nítido que sigo emocionándome igual al revivirlo... En los meses últimos del embarazo, era costumbre cada día reservar un ratito para estar con ella,llamarla por su nombre y contarle cuentos. Y en el instante de nacer, cuando pusieron al bebé sobre el estómago de su madre, hice lo mismo: pronuncié su nombre y le dí la bienvenida. Entonces ocurrió: Puso cara de sorpresa, me miró directamente a la cara... Y sonrió. Todos nos quedamos paralizadoss por la emoción, incluso los profesionales que allí había: Mi hija reconoció mi voz y con su reacción convirtió aquél en el momento más emocionante de mi vida.

Ana María dijo...

Ese momento es, sin duda alguna, el más hermoso que has vivido, y ante él... sólo sé quedarme en silencio.