lunes, 23 de marzo de 2009

PROPUESTA


No deberíamos
haber nacido para dolernos,
ni abrazar resignados
la melancolía de las hojas
que caen a nuestros pies
como dudas
en las tardes otoñales.
No estamos aquí
para dejar que duelan las noches
a causa de los silencios,
por culpa de la ternura
que se pierde cuando sentimos
que nadie nos la da de beber.
No quiero ramalazos
de dolor en tus ojos
mientras se apagan las luces
y caminas vagando
por una tumba de estrellas.
Puede que el viento se sume
a un silencio de silencios,
pero no es la hora de dolerse,
sino de emigrar en pos
de lo que la vida nos ofrece:
Recuerda siempre
que tengo los brazos
y el alma abierta
para estrechar tus designios
con el cariño que te profeso...
Y no olvides mimarte mucho,
porque lo mereces.

A una joven amiga

1 comentario:

вєιñα dijo...

Paco, gracias.
Eres de las pocas personas que ahora mismo se preocupa de que esté aquí y evitando que no caiga en un pozo.

Hoy, intentaré sonreírle a la vida, y día a día un poco más.

Gracias, amigo.