martes, 30 de diciembre de 2008

SILENCIOS


Algunas veces
los silencios me exceden,
debe ser porque el día
ha sido largo
y los sinsabores
amordazan las palabras.
Pero al llegar la noche
me refugio entre ellas:
Aunque la voz se silencie,
el corazón sigue palpitando
y casi me convenzo
de que la paz está cerca.
El caso es que…
no hay refugio del alma
donde logre esconderme,
y ya no me basta
con beber de mis recuerdos
para saciar la sed
que me quema por dentro.
Es entonces
cuando sólo queda el silencio,
el único lugar donde escribo
y puedo sentir que habrá alguien
en este lugar infinito y oscuro
donde suelo encontrarme.

1 comentario:

вєιñα dijo...

Me encanta el silencio.