jueves, 13 de noviembre de 2008

ACEPTA LO BUENO


-Maestro: ¿Recuerdas lo que me dijiste cuando llegué aquí, hace tantos años?

-Perfectamente, Hijo. Mis primeras palabras fueron para comunicarte que con nosotros aprenderías cuestiones muy importantes para afrontar la vida con sabiduría, pero que el consejo principal te sería dado cuando ya estuvieras listo para volver a enfrentarte al mundo.
-¿Y entonces?
-Entonces... Ha llegado el momento. Dentro de unos minutos nos dejarás para siempre, en la búsqueda de un lugar donde te convertirás en maestro, para dejar tu legado a discípulos que han de continuar esta cadena que nos llega desde la profundidad de los tiempos.
-¿Y cual es ese consejo, Maestro?
- Es muy simple: No rechazar lo bueno que te ofrezcan. Parece sencillo, ¿verdad? Pues no lo es. En cada tiempo y en cada lugar encontrarás a gentes que te impondrán lo malo, o te lo harán llegar por la fuerza de los hechos consumados. Siempre ha sido así, está escrito en el destino de los hombres y poco podemos hacer frente a ello, excepto rebelarnos. Pero tenemos en nuestra mano, y es una obligación ineludible, la posibilidad de nivelar la balanza y no caer en la desesperación, o permitir que nuestra existencia derive hacia el infortunio. Así que recuerda, hijo mío: Acepta lo bueno, porque aunque esté oscuro, te sientas perdido, o te asalten las dudas, en tu interior sabrás reconocerlo.

1 comentario:

@ngelito dijo...

Muy buena reflexión, siempre hay que intentar escoger lo positivo de todo y seguir nuestro camino. En esta vida estamos para aprender de lo bueno y de lo malo. Al fin y al cabo es un viaje con el que disfrutamos, sufrimos, vivimos y sentimos.

Un saludo