sábado, 11 de octubre de 2008

HUNDIDO


Te ibas,
y el viento me trajo
tu despedida,
con palabras como balas
disparadas a traición
que atravesaron mi sorpresa
y fusilaron los silencios.
Se me quedaron en las manos
las caricias desmanteladas,
se partieron las alas
de los sentimientos
que cultivamos juntos,
y me quedé temblando
con los ojos preñados de mar.
Sentí un frío infinito,
retorciéndose en mi cuerpo,
convertido en mástil
de un barco hundido.
Y durante demasiado tiempo,
me colgaron meses de algas
por los costados,
testigos de las crueldades
del paso tiempo y el destino...

2 comentarios:

вєιñα dijo...

Sentí un frío infinito,
retorciéndose en mi cuerpo,
convertido en mástil
de un barco hundido.

Precioso.

вєιñα dijo...

Sentí un frío infinito,
retorciéndose en mi cuerpo,
convertido en mástil
de un barco hundido.

Precioso.