miércoles, 6 de agosto de 2008

AMARTE


Amarte en lo sencillo,
en el cariño que te mereces,
durante el transcurrir sereno
de los días compartidos,
sumando desde la cotidianidad
desde el amanecer hasta el crepúsculo.

Amarte cuando te despiertas
refunfuñando y soñolienta,
en la frescura tras la ducha diaria,
en la mesa servida con prisas,
desde el abrazo y con el desayuno,
en una copa de vino a media tarde
y el sabor a uvas de tu boca.

Amarte día tras noche,
en los atardeceres cálidos del estío
y los rigores de las noches invernales,
en las tristezas que trocaron su rostro
desde que mis enmohecidas manos
revivieron al recorrer tu cuerpo.

Amarte y sanear mi alma
para salir de soledades íntimas,
y crear contigo un mundo compartido,
en el que reluzcan tus cualidades
sobre cualquier bagaje de penas,
para renacer cada día en una esperanza.

Amarte dejando en tus manos mis sueños
y la sed del encuentro con tu cuerpo,
susurrando voces ocultas en mis poemas,
dejando en tu regazo la locura de mí ser
para fundar juntos nuevos horizontes,
ofreciéndote las miserias y virtudes
que fueron creciendo a mi lado.

Amarte con mis necedades antiguas
y la paz del instante que abres
cuando tu ternura se hace presencia...
Porque era un alma que sabía de páramos,
y hoy conozco la plenitud de saberte,
de sentirte, festejarte y desearte.

Amarte cuando doy los buenos días
a tus ojos soñolientos, a tu pelo oscuro
a la gota de miel que, de tu boca dormida,
reposó por la noche en la almohada.
A la sonrisa que sin razón aparente,
se te desborda a veces en los labios.
Amarte en las mariposas que te revolotean
por las flores de encaje del sujetador,
en la ropa sucia que dejas en el cesto,
en la huella de tu dedo en el espejito del baño,
en el resto de comida que dejas en el plato.

Amarte en la forma con que miras
cuando has perdido las gafas,
en los indefensos que escondes en el alma
porque sabes que huyen de la miseria,
en tu forma de pensar que tanto admiro,
en las flores que nacen cuando te ríes...

Y amarte, en suma
porque tu culpa doy cada mañana
los buenos días al mundo,
a la tórtola que entona
una canción de amor tras la ventana,
al barrendero que silba en la calle,
al camello que trapichea en la esquina,
al perro de los vecinos
que ladra para llamar la atención cuando paso.

Hermosa es la palabra para describir la vida
por el simple hecho de amarte...

3 comentarios:

CRO dijo...

Larguiiiiiiiiiiiiiisimo!!! no se de donde sacas tantas palabras pero que bello escribes siempre...

вєιñα dijo...

Precioso.
Sin palabaras me he quedado.
Me encantaría recitárselo a alguien y que se de cuenta de a quien quiere y no se engañe.

Pacogor dijo...

Si que es largo, eso resulta evidente. Pero es un poema del que me siento particularmente orgulloso. Y tiene una historia un tanto particular, porque en realidad eran dos. Al leerlos, me di cuenta de que estaban tan íntimamente relacionados, que acabaron unidos en uno solo: Misterios del proceso creativo, aunque resulte un poco pedante describirlo de esa manera...