miércoles, 16 de julio de 2008

EVOLUCIÓN


Las hojas del afecto
se han desprendido
del árbol de los sentimientos
que bordaban en el aire
recuerdos dorados,
acabaron arrancadas
por la realidad de la pena
de un corazón derrotado.
Caíste en el engaño
de la mirada mentirosa,
las manos heladas,
y los ojos ardientes,
que articularon palabras,
declararon promesas
y trajeron caricias huecas...
Las huellas ya secas
de las lágrimas vertidas
quedaron marcadas
como profundos surcos
a lo largo de tus mejillas,
y el dolor experimentado
creó una dolorosa llaga
en lo más profundo del alma.
Ahora te sientes inmersa
en la marginación del amor,
y un arrebato de rencor
se ha instalado en tus pupilas
cambiándote la faz y las entrañas.
Nunca imaginaste que la rabia
acabase por ser la recompensa
a la ternura de otros días,
y con el paso del tiempo
los besos se han congelado
tras el frío de la traición.
Luego llegó el momento
de traspasar la frontera
que separa el afecto del odio,
la luz de las tinieblas:
Finalmente, el árbol del amor
se tornó duro pedernal,
cual monumento triste
al esplendor del pasado
y el fracaso del ahora...


Este poema quiere ser una seria reflexión ante los procesos de separación, y a la vez aviso a navegantes: Es triste, muy triste ver transformarse el amor en odio y comprobar cómo dos personas que se han querido profundamente, llegan a extremos inconcebibles con el fin de hacerse daño. Lo que no excluye en absoluto utiizar a los hijos como arma en beneficio propio, por cierto: Que se pueda pasar con tanta facilidad de un extremo a otro, que se llegue a despreciar tan profundamente a alguien a quien se ha amado, nunca ha dejado de asombrarme y califica por si misma la fragilidad del alma humana.

1 comentario:

вєιñα dijo...

Me tengo que rendir a tus pies por este maravilloso poema...