martes, 22 de julio de 2008

EL BOMBARDEO

Imagen: 'El Guernika', de Picasso
El sonido de las sirenas de alarma surcó amenazadoramente el aire. La mayoría de la gente comenzó a dirigirse de forma más o menos disciplinada hacia los refugios. Pero cuando una voz metálica comenzó a difundir un mensaje, en el que se avisaba a la población de que esta vez no era un simulacro, el pánico se apoderó de las calles.
El cartero fue uno de los sorprendidos cuando se encontraba entregando el correo de la mañana. Intentó también darse prisa en llegar a un lugar seguro, pero el peso de la cartera llena aún con la correspondencia, le molestaba. La situación le sobrepasó. Se sintió zarandeado, golpeado, y una pandilla de jóvenes a punto estuvo de hacerle caer, lo que hubiese sido muy peligroso dadas las circunstancias.
Decidió meterse en un zaguán, a la espera de que la cosa se tranquilizase, pero al apagarse las sirenas, otro ruido de fondo le dejó aterrado: Los aviones se acercaban peligrosamente y comenzaba a llegar del otro extremo de la ciudad el eco de las bombas. Tenía que salir de allí, y habría de hacerlo ya. Se obligó a concentrarse en recordar dónde se encontraba la boca del metro más cercana, y echó a correr con todas sus fuerzas. Los bombarderos ya estaban encima, y empezó a escucharse un silbido penetrante e inconfundible: La señal de que todo estallaría en segundos a su alrededor. Le sorprendió la idea de que al levantarse aquella mañana no podía imaginarse que sería para realizar su último reparto como cartero.

-¿Que sería de las cartas que había abandonado a su suerte en aquél portal? ¿Y si se perdían y alguna contenía cuestiones importantes para la vida de su destinatario?
-¿Pero qué hacía? ¿Estaba a punto de morir y le daba por pensar en cuestiones relacionadas con el trabajo? Menudo estúpido estaba hecho...

Las primeras explosiones llenaron la calle de cascotes y polvo. Se detuvo jadeante, sabiendo que ya era tarde para escapar. Contempló la destrucción sembrada a su alrededor y cuando una lágrima furtiva comenzaba a aflorar, una luz blanca, de una intensidad cegadora, ocupó todo su campo de visión. Al mismo tiempo, las cosas comenzaron a paralizarse alrededor: Las piernas se negaron a obedecer las órdenes de su cerebro y fue como si el tiempo se detuviese. Las pocas personas que quedaban en la calle se convirtieron en estatuas, guardando posturas extrañas: Una mujer que corría permaneció unida al suelo sólo con el tacón de su zapato derecho. Un hombre que caía por el efecto de una explosión quedó suspendido en el aire. Les ocurría lo mismo a las manzanas que alguien había comprado en la frutería de la esquina y que se habían desparramado a consecuencia del caos y se mantenían ingrávidas a tres centímetros del suelo. Podía verse reflejada la sombra de un aterrorizado pájaro, que segundos antes volaba sin control en todas direcciones.
Una figura se materializó ante el cartero.
-¿Quién eres?- Pensó.
-Mi nombre te resultará impronunciable- sintió que le decían directamente en el cerebro. –Pero a lo largo de la historia he tenido muchos-
-Los que son como yo hemos existido siempre, y los humanos nos han llamado de muy diferentes maneras. Se habla de nosotros en las leyendas: Hadas Madrinas, Ángeles de la Guarda... Somos una especie que velamos por ustedes en situaciones como estas.
-No soy religioso, ni creo en mitos de esa clase-
-Da igual, amigo. Yo sólo cumplo con mi cometido. Generalmente no solemos aparecer de esta manera, trabajamos a base de transmitir sensaciones, pálpitos, consejos de un amigo, y cosas así. Pero lo de hoy era de una urgencia extraordinaria. Da igual, porque cuando me vaya no podrás recordarme.
-¿Entonces has sido tú el que detuvo el tiempo? ¿Qué quieres? ¿Has venido para anunciar mi muerte? Porque ya no puedes salvarme: Desde el mismo momento en que salgamos de esta especie de burbuja, todo volverá a estallar alrededor.
-¿Anunciar tu muerte? ¿Es que no entiendes? Vengo precisamente para todo lo contrario: Tomaste antes una decisión equivocada, que la adelantaba porque no estaba prevista para hoy. Pero en el último momento has sido generoso. A pesar del terror que sentías no pensabas en ti, sino en los que podrían ser perjudicados con tu desaparición. Eso te ha salvado, compañero.

El ser hecho de luz movió casi imperceptiblemente un brazo, y el cartero se vio trasladado al instante fuera de la ciudad. Desde una loma cercana contempló como las cosas volvieron a tomar su ritmo natural y los barrios de la zona sur eran arrasados. Los incendios se encontraban fuera de control y densas columnas de humo oscurecían el cielo. No podía creerlo: si hubiese estado allí estaría muerto. Sufrió una especie de vahído, y al recuperarse, no entendió nada de lo que ocurría:

-¿Pero qué hago a estas horas fuera de mi puesto de trabajo?- Se preguntó, mientras miraba confundido en todas direcciones
-¿Cómo he llegado hasta aquí? No recuerdo nada. Debe ser a consecuencia del stress de la guerra. Tengo que volver enseguida, he de ponerme en contacto con los grupos de socorro para ayudar a las víctimas: Deben contarse por centenares....

El cartero retomó el camino de regreso a toda prisa. Mientras lo hacía, entre las nubes podía distinguirse un pequeño punto de luz, casi imperceptible para la vista. ¿Reflejo del sol de la mañana? Podría ser, quién sabe. Ahora tenía cosas más urgentes de qué ocuparse...
Por cierto, disculpen por no recordar el nombre de nuestro protagonista. Total, que más da: Podría ser Nasser Mahfuz, Ankor Nasiri, Igor Nesterovich, Tadeo Nakata, John Mcquinn, Lac Long Hué, o muchos otros. En cuestiones de este tipo, hay bastante donde elegir: Desde lo de Guernika, los bombardeos en las ciudades son moneda corriente en las guerras modernas...

3 comentarios:

вєιñα dijo...

Firmo antes de leer el texto, pues el cuadro del Guernica es impresionante. Cuando estuve en Madrid las Navidades pasadas, lo primero que hice fue quedar con 2 amigos allá e ir al museo Reina Sofía para ver el cuadro.

Y ahora a leer el texto, que seguro que será precioso. :**

LA MADREEE dijo...

MUY BONITOOO:Q OS DEN POR LA DERECHA,POR LA IZQUIERDA,POE EL NORTE Y POR EL SUR

Paco dijo...

Alguien me podría explicar qué bicho le habrá picado a la autodenominada y para mí desconocida 'madre'? Al menos sabemos que se sabe los cuatro puntos cardinales, pero lo del cabreo es un completo misterio...