sábado, 19 de julio de 2008

DIOSAS Y HOMBRES


Llegaste tenue y liviana,
la imagen misma
de la hermosura,
simbolizada en el fulgor
de todos los sueños:
Fuiste la Venus protagonista
de una noche de verano
cuajada de melancolía.
Me envolvió el silencio,
enmudecieron los grillos
y se iluminó la luna
mientras te moldeaban
mis manos y mis versos.
Quise aferrarme
a un gota de ternura,
a una chispa de pasión,
y a punto estuve
de conseguir tenerte
entre mis brazos:
¿Te extraña
la razón de esta locura?
Es que vivo aferrado
a las aristas del deseo,
me ahoga el respirar
si no tengo el oxígeno
que exhalan tus ojos,
la sed es una tortura
que hace insoportable
contemplar tu silueta
de humedad y frescor...
Por ahora consigo
encontrar de nuevo
el camino a la razón,
pero te advierto que un día
habré reunido el valor
para lanzarle a los vientos
todas las palabras
y cada uno de los gestos
que se me acumulan
en lo más profundo del pecho,
y acaso las gotas de un poema
logren salvar la distancia
que separa tu belleza
de todas mis incertidumbres,
y alcancen de lleno
el corazón de la Diosa.

1 comentario:

вєιñα dijo...

"un día
habré reunido el valor
para lanzarle a los vientos
todas las palabras
y cada uno de los gestos
que se me acumulan
en lo más profundo del pecho"

Algún día...