martes, 25 de marzo de 2008

EPITAFIO DE CADA DÍA


En si mismo, no soy nada:
Escasas cosas poseo,
salvo algunas ilusiones.
Amo la isla que me acoge,
me encuentro a gusto
amparado por la oscuridad
y el silencio.
Subido a veces en el rayo áureo
en el que viajan los sueños,
surco los cielos de la esperanza
aunque tenga asumidas
las cualidades que me limitan.
Procuro cuidar la tierra
y respetar la pluralidad de vida
que tan generosamente ofrece.
Necesito leer muchos libros
y plasmar en el papel las locuras
que la imaginación trae
hasta la fiel acuarela
de mi paisaje simple y pequeño.
Quiero dar a mis días
una cierta razón de ser;
regalarles reiteradamente
mi penúltimo intento
para adherirme al mundo,
a pesar de las contradicciones
que lo embargan.
Me salva que conozco el paraíso:
Se encuentra en la piel
de la Eva que me ofrezca
la calidez de su abrigo.
Con eso es suficiente
para sentir que aún vivo,
hasta que llegue el instante
en que espíritu y corazón
elijan su retiro, de puro cansancio.

2 comentarios:

CRO dijo...

necesito plasmar... , mmmmm.... plasma es sangre ... porque será que se utiliza plasmar cuando uno quiere decir dejar constancia... expresar... etc...
Sería como dejar grabado a sangre lo que sentimos?????

Paco dijo...

La mayor parte de las cosas que decimos no tienen ninguna importancia: "se las lleva el viento", como suele decirse. Pero a veces somos conscientes de la importancia (para nosotros mismos, porque esto siempre es relativo)de lo que decimos y, sobre todo, escribimos. Es cuando ponemos el corazón en ello. Y el corazón está intimamente relacionado con la sangre...