miércoles, 26 de marzo de 2008

EL GENIO DE RAFAEL AZCONA Y LA ESTUPIDEZ HUMANA


Hoy toca levantarse con dos noticias muy diferentes, pero igual de tristes:
La más destacada es, desde luego, la muerte de Rafael Azcona, el gran guionista, el mejor contador de historias que ha dado el cine español. Sabíamos de su enfermedad, el maldito cáncer que no respeta a nadie, pero eso no significa que su desaparición deje de causar una sensación de orfandad entre todos los que admiramos su trabajo.
Azcona elevó la labor muchas veces anónima del guionista a la categoría de arte, aunque siempre con la socarronería que le caracterizaba, él se identificaba más como “una prostituta, en el mejor sentido de esa palabra, pues a lo que se dedicaba era a hacer realidad las fantasías de los directores”. Sus historias están llenas de protagonistas corales, seres maltratados por la vida, perdedores que siguen intentando salir a flote a pesar del maltrato a que les ha sometido su triste existencia. Heredero de una tradición artística española que nos viene de Quevedo, y entronca con las pinturas de Goya y el esperpento de Valle-Inclán, Azcona se sentía a gusto en lo que definía como tragedia grotesca. La ironía, el humor negro y corrosivo como contrapunto al dolor y el enorme cariño con el que trataba a sus personajes conformaron un estilo único.
Los amantes del cine lo reverenciamos, pero él siempre estuvo en un segundo plano, alejado de los focos y la popularidad barata que detestaba. Cuenta José Luis Cuerda, para el que escribió su último guión, que nunca hubo manera de convencerlo de que asistiese a un estreno. Prefería ir al cine en las sesiones donde menos público encontraba: Sus favoritas eran las mismas que las mías, las de las cuatro de la tarde o los sábados por la mañana, donde con suerte puedes disfrutar de una proyección completamente solo en la sala.
Azote de las miserias de la sociedad, nunca abandonó su lúcida visión de la vida y la convicción de que nada es blanco ni negro, sino todo lo contrario. La lista de películas es tan larga y compleja que abruma, pero entre finales de los años cincuenta y principios de los sesenta destacan cuatro títulos que por si mismos lo colocan en la cumbre del cine universal: El pisito y El cochecito, dirigidas por Marco Ferreri; y Plácido y El verdugo, en colaboración con su director preferido, Berlanga. En ellas está reflejada como en ninguna otra el universo particular de Azcona. El crítico de cine Carlos Boyero dice que deberían ser de visión obligada en los colegios para tener una imagen insuperable de la Historia de España. Estoy de acuerdo. Nos enseñan a tenernos miedo a nosotros mismos, porque nos arrojan a la cara lo que somos capaces de hacer.
¿Más títulos? Tranquilos, que hay donde elegir: El año de las luces y Belle époque (Fernando Trueba), El bosque animado y La lengua de las mariposas (José Luis Cuerda), Ay Carmela (Carlos Saura), Tirano Banderas (J.L. García Sánchez). Dos Goyas y un tercero honorífico, un Óscar a la mejor película extranjera... Que más decir. Sólo que tenemos la oportunidad de rendirle nuestro particular homenaje cuando se estrene Los Girasoles ciegos, aún en rodaje. Su último guión, en colaboración con José Luis Cuerda.

Pero les hablaba de dos noticias tristes. Queda la segunda, la que nos lleva directamente al mundo tantas veces absurdo y excesivo de Azcona: Leo asombrado que en una clínica de Cádiz le han retirado el plus de productividad a las enfermeras del centro que no acuden al trabajo en minifalda y con escote. Las afectadas, que decidieron utilizar los pantalones que usan las empleadas que no tienen contacto directo con el público, argumentan que la falda es tan corta que no pueden agacharse a recoger algo del suelo, ni a atender a los pacientes que se encuentren en las camas. La gerencia del centro, perteneciente a la cadena sanitaria Pascual, las ha desafiado a que lleven el caso a los tribunales, argumentando que es potestad de la empresa decidir el vestuario de sus empleados.
Increíble que en pleno siglo XXI, y cuando el tema de la igualdad entre hombres y mujeres está en primera línea de los avances sociales, aún tengamos que encontrarnos con casos como estos. Los responsables se califican por si mismos. Lástima que ya no esté Azcona para arrojarles a la cara su estupidez, esta vez sin piedad ninguna.

2 comentarios:

CRO dijo...

Nunca he sabido nada de Azcona... me gustaria ver alguna peli de el... cual deberia conseguirme?

Paco dijo...

Mi preferida es "El verdugo", pero es de finales de los 50 y en blanco y negro. Como hay gente que esa clase de pelis no las soportan, pues no sé yo... De las últimas, te recomiendo "Belle époque" (en su monento, óscar a mejor película extranjera y, sobre todo "La lengua de las mariposas" (maravillosa historia sobre los efectos perversos de la semilla maligna del fascismo). Te gustará, seguro.